RELACIONES INTERCULTURALES A LA LUZ DE LA BIBLIA

"Somos uno en Cristo, somos uno; somos uno, uno solo", palabras de una alabanza que cantamos en las iglesias evangélicas. Nos saludamos, especialmente si no hemos aprendido el nombre de alguien, como «hermano» o «hermana». Queremos enfatizar la unidad del cuerpo de Cristo aun cuando, a veces, no volvamos a relacionarnos hasta la próxima reunión en la iglesia. De todos modos, queremos sentir que todos somos iguales ante Cristo, que las diferencias sociales o culturales no existen o no importan. Claro, todos tenemos que relacionarnos con gente que no tiene nuestro mismo sentir, ni nos trata como a iguales. De lo contrario, si pertenecemos a otro grupo socio-cultural, frequentemente nos presionan o evaden o en el mejor de los casos, nos tratan como a «diferentes».
Hay quienes imaginan que la existencia de la diversidad humana es resultado de la caída. El pecado es la razón por la que hablamos diferentes idiomas, la rebelión de la humanidad es la razón por la cual tenemos costumbres y maneras diferentes de pensar. "Si no fuera por Adán y Eva" todos seríamos iguales. ¡Qué aburrido, insípido y monótono sería el mundo si no hubiese la diversidad cultural! Nunca, deberíamos pensar así de Dios, ni de su creación. La Biblia nos revela a un Dios tan maravilloso y de tan variado gusto que crea un universo utilizando todos los colores, sabores, sentidos, sonidos y toda la gama de posibilidades humanas. En nuestro acercamiento al texto sagrado, descubriremos que a Dios, el diseñador, le place la diversidad cultural humana.

Perfil de autor
John W. Hall Jr., presbítero nazareno, es Profesor Asociado de Estudios Interculturales y Jefe del Programa de Estudios Interculturales en la Escuela de Teología y Filosofía de la Universidad Nazarena de Mount Vernon (Ohio). También, es Profesor Adjunto del Programa Hispano de Maestría en Ministerio de Olivet Nazarene University. Ostenta, además, una larga y fructífera trayectoria de servicio misionero en América Latina (1973-2001) a través de la Iglesia del Nazareno. Su influencia destacada se ha dado en áreas estratégicas como la plantación, desarrollo y consolidación de iglesias, así como en la educación teológica de pre y posgrado en el continente latinoamericano. Por su liderazgo y servicio ministerial ha formado a muchos de los actuales líderes ministeriales nazarenos en América latina.